Pseudo-Leopardi: "Cantos for the crestfallen" ["Cantos para los abatidos"]. Pesimismo cósmico

Os ofrezco, traducidos por vez primera al castellano, los enigmáticos Cantos para los abatidos, atribuidos al misterioso “Pseudo-Leopardi”. Según mi amigo, el profesor Piercarlo Necchi, tras este nombre podría ocultarse un colectivo de escritores rumanos (dotados de un notable sentido del humor), pero no hay certeza alguna al respecto. La referencia de internet es:


https://gnomebooks.files.wordpress.com/2014/05/pseudo-leopardi-cantos-for-the-crestfallen.pdf

En cualquier caso, en mi opinión, estos versos representan un magnífico exponente del más acerbo y desesperado nihilismo, y, aunque no llegan ni de lejos a alcanzar la altura de las poesías de vate de Recanati, sin duda merecen ser leídos por todos aquellos que sientan interés por el pesimismo. Algunas estrofas, sin duda, atraerán al eventual lector, y pasarán a formar parte de su memoria.

PSEUDO-LEOPARDI

CANTOS PARA LOS ABATIDOS

[Traducción al español de MANUEL PÉREZ CORNEJO]

En mi corazón de idiota, la idiocia está cantando su extravío. ¡He triunfado!

G. BATAILLE

NOTA SOBRE EL TEXTO: La presente traducción está basada en el manuscrito rumano de los Canti per gli abbattuti, recientemente descubierto en Brasov. A la luz del principio lectio difficilior potior [“la lectura más difícil es la más fuerte”], parece que este manuscrito es la fuente de los 31 poemas que figuran en los “Cuadernos de Bolonia”, atribuidos al denominado Pseudo-Leopardi. Esta determinación da crédito a la teoría, expuesta por el profesor Enzo Tessaro, según la cual los cuadernos de Bolonia son la obra de un estudiante rumano inscrito en una universidad italiana. Dado que el manuscrito original, que ahora se encuentra en los archivos de la Oficina Musical en Bucarest, le falta tanto el título como la atribución, nos hemos quedado con la versión italiana, a fin de prevenir ulteriores confusiones editoriales. A diferencia de la versión italiana, firmada por el “Pseudo-Leopardi”, el texto rumano concluye con el siguiente colofón:

AMOR, que en rumano se dice mejor ROMA, me hizo. Fecemi la divina podestate, la somma sapienza e’l primo amore… Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate. La felicidad de nosotros, los modernos, es que hemos de encontrar infernales nuestras almas. A FI (esse) + TAU (tristitia) = FIAT.

III + I

Después de esto, en la página final, se encuentra un dibujo, posiblemente realizado por otra mano, de una cabra situada en lo alto de una columna espiral (reproducida en la página siguiente).

Los traductores desean agradecer a la OMB por su generoso apoyo a la publicación de esta obra. “Porque bendito no es aquel que comienza una obra y no la acaba, sino aquel que dice que va a hacerla, la hace y la lleva a buen término… Aquí está la tumba en la que yazgo; llévame, entonces, y sigue tu camino” (Anónimo).

* * *

I

Incapaces de nadar por el océano de nuestros ojos,

Debemos sentarnos juntos, mirando al ciego mundo,

Cuya muda boca ha perdido todo gusto por el silencio.

Cabezas mareadas como las nuestras, naturalmente se inclinan juntas,

Solo para evitar caer por doradas miradas,

Suspendiendo estos cuerpos como cuerdas de marionetas.

La dulce tensión de las líneas secretas nos está adelgazando,

Pintando dulcemente todo sentimiento vital hacia adentro y hacia arriba

En algo que está tirando fuertemente desde muy alto.

Ya mi cuerpo es mucho menos que yo mismo,

Como si el pensamiento de tu forma fuese mi nuevo esqueleto,

Y tu memoria de mi carne tu nueva fuerza.

Si te abrazo, mi propio poder me aplastaría,

Y si tu te pegases a mí, seguramente me evaporaría.

Los amantes moribundos no se tocan sin rozar el suicidio.

Juntos uno al lado del otro, flotamos y nos paramos. Este es nuestro modo de tendernos

Unidos juntos, a través del espacio en este mundo perdido,

Cuyos ojos no sobrevivirán viéndonos cara a cara.

II

El Sol que calienta esta podrida y floreciente tierra

No sabe nada de la flameante muerte que quema

La cima de las cosas donde lloré por vez primera por ti.

Todavía lo llamo sol, nombre luminoso al que yo

No puedo mirar sin morir; le llamo aniquilación porque

No puedo dejar de expirar a fuerza de llorar y suspirar.

¿Qué es lo que me hizo a la vez pensar en embotellar aquellas gotas

Y no considerar nunca realmente hacerlo? ¿Qué me ha hecho

Conocer el melodrama todavía más verdadero que el más falso?

Después de aquel día, ninguno de nosotros necesita reliquias sobre las que llorar,

Cuando nuestros absurdos cuerpos fueron un osario dorado secreto,

Y la risa ingeniosa la peor tristeza que podríamos tragar.

Nosotros hicimos la más dulce colación de miradas. Ahora los asintóticos

Restos permanecen infinitamente alrededor de la tierra, como semillas

De una nueva vida que vive por doquier, excepto en este mundo.

Una vida no vivida, más un reino verdaderamente sin respiración más allá,

Más allá, en el al di là, más helado que el de cualquier filósofo,

Un lugar que compone cada aquí en la huella de su allí.

Sí, era un sol, o un tipo especial de luminoso vacío

Que mis lágrimas velaron, hacia el que yo (nosotros) fuimos caminando,

Oro del que, por tanto, el ciego debe proteger sus ojos.


III

Como si quedara algo de tiempo para preocuparse o gritar por este

Triste mundo, que no conoce nada de lo que es el paraíso,

Esta vida no es ni por un segundo lo suficientemente real como para negarla.

Como si mi corazón agotado no se hubiera desesperado ya

De nuevo por última vez y deja que lo peor haga lo peor,

Viendo cadáveres, cadáveres enterrados solo por el placer de verlos.

Como si el suspiro que pensaste haber perdido no retornase

Antes del siguiente desde la más amplia esfera, y uniéndose a ella

Acelerase infinitamente la contracción del cosmos mismo.

Como si estas y todas las demás cosas no fuesen ya verdad,

Abandonado para siempre en la victoria que nadie puede ganar —

Abismo donde caer es un golpe del que ninguno se recobra.

Así que escuchemos más bien lo que no ha ocurrido ni ocurrirá,

Lo que nunca entró en el mundo, y únicamente por no

Entrar hizo una extraña aparición a nuestro alrededor.

Señalemos los halos sobre las manos del otro,

Precisamente donde su brillo no es diferente

De la suprema imposibilidad de este señalar silencioso.

Hagámoslo todo enseguida, mientras todavía haya tiempo.

De otra manera, no veo razón alguna para guardar las apariencias,

Por molestarse en ser, por tomar hasta mi último aliento.

IV

Por la noche sé que estás conmigo, porque mi espíritu

Es superficial de una manera más profunda, como una respiración infantil,

Flotando a través de pequeños agujeros al borde de los mundos.

A veces, las palabras hablan en mi cabeza, verbos que no son míos

Que no dicen otra cosa que su puro habla —

Perfectas invitaciones, que proporcionan una dirección inconcebible.

Incluso si me engaño a mí mismo, esas voces silenciosas son todavía

Las sombras reales de tus pensamientos, de cualquier cosa que esté

Pasando ahora a través de tu mente, mientras yo caigo dormido.

Porque yo te he visto en mí mismo con el fuerte hilo de tus miradas,

Sellados mis ojos con los tuyos con lágrimas no lloradas,

Y deja que mi sangre se funda con el calor de la luz de tu corazón.

No es culpa tuya que nada vuelva a tener sentido.

Pero tienes la culpa de que ahora parecerá para siempre

Que es culpa tuya. El perdón está en mi falta de agradecimiento.

Eres esa por la que nada coincidió consigo mismo.

Eres esa por la que la negrura ve más que la luz.

Eres esa por la que la tristeza es alegría inconmensurable.

Igual que nuestros cuerpos nunca descubrirán un sustituto del aire,

también esto lo sé de sobra: que tú estás conmigo

En la oscuridad, de verdad en la ciega no verdad de la noche.

V

No entre quienes beben por miedo de la intoxicación

Se encuentran aquellos amigos, mis mejores amantes perdidos de lo peor.

Su vino no existe, se clasifica entre los imposibles.

Felices de que no haya nada de lo que estar contento, en paz,

Sabiendo que la vida es guerra, ahítos en el hambre y ahogándose en el aire,

Están aquellos que claramente ven que no hay nada ahí fuera.

Entre ellos encontrarás eso que quieres, el camino

Que quieres nunca se encuentra. Con ellos tú comerás

La más deliciosa comida que hace dulce al hambre misma.

Tan aterrador para tu pequeño drama diario como puede parecerlo,

Hay aquí, de hecho, una vida superior extraña, que vive,

En medio de nosotros, una salvaje sin nombre que nunca toma partido.

No existe amor ninguno entre la gente que piensa que ellos conocen

Dónde están. No hay alegría alguna en esta esfera inteligente.

Deja que se pudran todos los seres que han determinado lo que quieren.

Todos nos encontraremos cada mañana y cada noche en el origen,

Para el café y el vino suministrados por la memoria de los insatisfechos,

Una camarera cuyas mangas le sonríen al pensar.

Aunque el dolor llena las galaxias y el miedo es más rápido que el tiempo,

Una vez que llegamos aquí, no hay ninguno que pueda resistir mucho

El terrible deseo, la voluntad mortal de llegar a ser perfecto.

VI

Asesinado por el azul de tus ojos, mi suspiro partió las esferas.

Todo era perfectamente natural, aunque no puede describirse

Sin comenzar a sonar como un amante loco y embriagado.

Decir lo que mi corazón me impulsó a decir no era

Suficiente para decir lo que me impulsó. Pero al corazón,

Como todos sabemos, le gusta engañarnos para que lloremos por la verdad.

El azul era, es, como una indeterminación de aire y agua.

¿Cómo y por qué está él mismo tan perfectamente impreso en mí?

Proporciona la ciencia del color que necesito para hablar contigo.

Si tú habitas el aire y el agua, entonces yo soy fuego y tierra,

Algo que quema con deseo alquímico de que nazca

Un nuevo mundo de las cenizas de nuestra fría pira.

Quisiera ser quemado contigo por herejía, ahogado en las llamas

De doctrinas peligrosas y desordenadas. Lo que sea necesario

Para no graduar intensamente la vida con un título en teología.

Para llevarte conmigo, me quedé atrás para siempre

En el momento en que nos separamos. Tal es la encantadora ilógica

De los adioses imposibles, un Dios dialéctico y los locos entienden.

Bien podría decirlo. En ese momento tus ojos azules

Me perforaron con una esperanza radicalmente pésima: que esta vida

Será de hecho, imposible e inevitablemente, la última.

VII

Si la luna aparece esta noche, no deseo hablar como antes.

No preguntaré qué está haciendo allí arriba, tan sola,

O qué es lo que refleja aquí abajo, en la oscura tierra su brillo, situado allí arriba.

Ya sé sus repuestas. Son las mismas que me doy a mí mismo,

Y ninguno gana en la discusión, especialmente yo.

Así que deseo preguntar a la luna algo completamente inaudito.

Una pregunta que nadie ha planteado jamás, desde ninguna perspectiva

Ni desde ningún ángulo; desde ninguna posición, sea hombre, bestia o ángel.

Una cuestión que podría sentir su propio cuerpo muerto.

La cuestión existe y no puede ser respondida. Cuando la pregunto,

La cuestión no existe. De nuevo su pálida virtud va a mostrar

Que el mejor pensamiento puede retorcerse en su propia tumba.

Al menos, nosotros sabemos que nada desea ser, que todos los rostros

Realmente brillan y brillan, con sílabas inexpresables

De su intolerable imposibilidad, que todos los rostros mienten.

Al menos sabemos que su sufrimiento es real, que los suspiros

Y lágrimas y las punzantes punzadas secretas es todo lo que nos mantiene

Unidos, que el dolor da algo sólido para seguir.

No es que realmente me preocupe de si este miedo es verdadero o no,

Solo que yo me mataría a mí mismo sin él; que la existencia

Sería un lastre, si este corazón no llorara con nuestra luna.

VIII

El rastro de cabezas cortadas y corazones aplastados siguiendo

Nuestro suspiro axiomático, señala el camino de quién sabe dónde,

En la nueva claridad negra de un olvido óptimamente peor.

Muele los corazones hasta hacerlos polvo y cuelga las cabezas frescas para secarlas.

Mezcla el polvo con lágrimas, para hacer un mortero para las cabezas.

No te preocupes por dónde van las caras. Este trabajo es nuestro camino.

El secreto de caminar es que no necesito ir a ningún sitio,

Que se mueve de forma discontinua a cada momento.

¡Qué placer caminar juntos y atender a nuestros pies!

Ver cómo nuestros pasos sienten las calaveras de guijarros, pisar los rostros

Y confiar en que el cemento siempre nos sostendrá.

¡Qué encanto pasear por la ciudad muerta, por encima de nuestras propias cabezas!

Nadie deja de trabajar hasta que todo ladrillo o piedra es reemplazado,

Hasta que todo lo que pegue las cosas y las junte sea el sólido vínculo

De los corazones rotos. Bendice la obra de los cefalóforos.

A nadie se le permite ir a ninguna parte, hasta que toda

La metrópolis es construida de nuevo a la viva imagen de lo que

Ella ya es: una ciudad sin vida, el verdadero reino de la muerte.

Entonces, conoceremos finalmente dónde va nuestro primer suspiro,

Entonces veremos por nosotros mismos, siguiéndolo para siempre,

A lo largo de los caminos de esta ciudad, nuestra bella morada final.

IX

Te encontré mientras cruzaba el paso de peatones, y justo entonces deseé

Que no siguiésemos adelante nunca más para encontrarnos, y permaneciésemos

Allí, mirando en alegre silencio, cruzando el paso de peatones.

Tu vestido era negro y blanco, porque tu mente es cebra,

Un camuflaje abierto de lógica impecable, un juego

De ajedrez animal, que nadie más merecerá nunca ganar.

La gente muestra sus verdaderos colores en el paso de peatones, cómo

Se comportan ellos mismos, quedándose atrás o jugando

Por la posición. Que montón de tontos somos todos.

Es obvio que la humanidad ha perdido gravemente el paso consigo misma,

A juzgar por cómo anda la gente, tambaleándose y arrastrándose a sí mismos

Hacia delante, con la enferma gravedad de seres que se tienen por importantes.

Es obvio que este mundo nunca fue, es, ni será nuestra casa,

Por cómo nosotros realmente sentimos reamente en los intersticios

E intersecciones, por cómo todos nosotros diseñamos nuestros pasos en secreto.

Sonriendo allí por largo tiempo en tus ojos, parece

El perfecto y único camino para tocar realmente tu pie,

Dejar yacer mi cabeza en el frío pavimento junto a tus zapatos.

Y ahora, como hemos fallado a la hora de hacer lo que buscaba el corazón,

Yo a menudo pago el precio de permanecer allí, solo entre

Todos los demás perdedores que han elegido seguir con esta vida.

X

Dado que el tipo de monasterio que nosotros necesitamos no existe

En este planeta, el globo mismo está convirtiéndose en nuestro claustro,

Una esfera capaz y secreta, perdida para siempre en el espacio exterior.

Casi nada es nuestra regla, casi nadie quiere unirse a nosotros,

Cuando llega el tiempo de escapar realmente, es bueno encontrar

Que los verdaderos compañeros de uno son pocos, muy pocos.

Me preguntaste si hay hoy en día místicos en el mundo,

Y yo respondí razonablemente. Una cuestión

Irracional que merece una respuesta aún menos razonable.

Francisco, con razón, rechazó los comentarios sobre la regla.

Mantendremos en secreto nuestra forma vitae en un comentario per se

Sobre el sentido texto desconocido que glosa todo pensamiento.

No hay nada malo en ser incomprendido

O malinterpretado. Nosotros solo insistimos en la honestidad,

Solo pedimos el violento rigor del amor racional.

Miraremos hacia abajo desde balconadas muy, muy elevadas

A las últimas iglesias y torres de cristal, encaramados

A nuevos pilares que brotan sobre las cimas más altas.

Allí arriba el hedor del ser humano no significa nada.

Aquí donde cada uno toca todo sin contacto, nosotros miramos

El gran ojo de lo sinceros que derretirá la tierra como cera.

XI

Mi cuerpo desea algunas veces asumir formas extrañas, porque

Mi corazón está constreñido a mantener el gusano de

Mi alma, mientras gira de nuevo a través del cambio de sentido humano.

El cielo está lastimando los dedos de nuestros pies y el aire comienza a nadar,

Cuando me levanto de nuevo en la hierba y de repente

Me elevo a siete mil pies de altura, como la Señora Filosofía.

La ciudad entera está atrapada dentro del sueño de sí misma.

Así es la arquitectura: la construcción ilegible de signos,

Donde por todas partes se lee: Dirección única y No hay salida.

Las piedras de las construcciones son felices aquí, porque se

Las deja solas el tiempo suficiente para volver a su siesta,

Que les hace más fuertes, incluso cuando decaen.

Cualquiera sabe que la muerte es el hábito de la vida, el cuerpo la

Excreción del alma y el universo entero las heces de Dios.

Nuestra nueva hambre prueba la dulzura de roer el todo.

La fuente infinita de todo ha encontrado un camino

Para usar nuestra boca para comerse a sí misma en la comida

Más deliciosa posible. Estás oficialmente invitado al festín.

Pero te pido como un pobre vagabundo no prestar atención

A las contorsiones de mi resbaladiza lengua. Parte de mí

Es todavía una serpiente venenosa, y tal vez te lleve por mal camino.

XII

Ya no es posible respirar en este mundo. Así, sueño

Que encuentro dos botellas de píldoras etiquetadas con tu nombre, roja

Y azul, para la inhalación y la exhalación, respectivamente.

Estas píldoras deben haber sido hechas de las condensaciones

De tu respiración, de suspiros y jadeos reunidos en secreto

Por pequeños gnomos y espíritus en los mundos de ensueño.

Así, ha de haber brujas y unicornios y ciervos

Y dragones y puercoespines y conejos y flores

En este mundo, para que las botellas fuesen decoradas con ellos.

Tomar dos al día está haciendo que mi respiración mejore.

Es decir, el sueño alegorizaba el devenir aliento

De tu nombre y el devenir nombre de tu aliento.

Ahora, la medicina va corriendo hacia abajo, por desgracia más rápida

De lo que podría haber sido jamás creada, y mucho menos encontrada.

Incluso para suplirla tanto, eres mayor que yo.

Y así el pensamiento de hacerme adicto

A lo que sé que no puede durar, me hace ver dolorosamente

Cuán preciosa y pretenciosamente desperdicio mi respiración.

Hoy, empecé a cortar las píldoras en dos partes, y luego en otras dos,

Mientras dure la vida. Pues no veo otra esperanza

De poder tolerar, incluso sobrevivir, y de volver a respirar de nuevo.

XIII

¿Qué locura llevó por vez primera al durmiente abismo a mezclarse

E ir a la deriva, tan lejos de sí mismo, en esta vasta nada,

Privándoles para siempre a todas las cosas de su perfecto y primigenio descanso?

¿Qué clase de loco capricho pude haberse apoderado de este océano

Inmóvil y puro? ¿Quién condujo a esta profundidad a seguir

La irreparable e imperdonable locura de crear todo esto?

Mucho más vasto que el espacio y el tiempo es el misterio del sueño,

Una cosa imposible y singular, que practica todo ser,

Sin tener la más mínima idea de cómo sucede.

En el sueño la inteligencia es estupidez y la estupidez inteligencia;

Veo la negra imagen infinita de nuestra más original maldición,

El signo más veraz de todo lo que era, es, y será un error.

Si tan solo pudiese entregarme al sueño sin caer, irme a dormir

Sin ir a dormir, hundirme en el sueño y, sin embargo, permanecer todavía despierto.

Si tan solo pudiera dormir como un hombre de verdad y no como una bestia…

Entonces me despertaría yo mismo a la vida y seguramente vería al fin

La primera mezcla de deseo terriblemente ignorante, que una vez

Lanzó al todo con hastiada alegría a su propia expansión.

Pero parece que este espectáculo no me estaba reservado,

Ni es algo que se le proporcione al hombre, cuya estr4echa mirada,

Viendo solo lo que él desea, y no lo que es, no puede atravesar esta puerta.

XIV

La orgullosa seriedad de su, así llamado, entendimiento

Es intolerable. La odio, más que cualquier otra cosa, más

Incluso que mi propio odio, que odio por encima de todo.

¿Quién se creen que son esos Ulises charlatanes,

Que hablan del conocimiento y de la experiencia; que se imaginan que el pensamiento

Puede cartografiar y navegar por el imponderable Caos del presente?

¿Qué agusanada manía infecta sus cerebros húmedos y fríos

Para hablar del camino que siguen, aburriendo al universo

Y no mostrando ni siquiera la decencia de blasfemar contra él?

Tan horrible es la constante y confidencial charlatanería de esos bocazas,

Tan absolutamente enferma, que borrarla de la existencia

Podría transformar incluso este pozo infernal en el paraíso.

Esta época caduca del hombre no es tiempo de aumentar

La masa de la inteligente ignorancia, sobrecargando nuestras mentes.

La tarea intelectual de presente es guardar silencio.

Con todo, confieso mi amor por esas almas perdidas, los filósofos,

Porque al menos ellos son más parecidos a mí que los otros

Y en ocasiones casi son capaces de una verdadera perplejidad.

En mi continua melancolía, les amo y tengo lástima de ellos; en la desesperación

Que la vida no permite, por alguna razón no me permitiría

La enorme alegría de cortar todas sus cabezas.

XV

El significado de la caída no es que el hombre fuese castigado

Por pecar, sino que el ser humano es un animal que por nacimiento es incapaz

Del paraíso, que el Edén no pude ser Edén si tú estás en él.

Tú y yo lo sabemos, y este es el motivo de que formemos un grupo aparte,

Lejos y más allá de las esferas, y de por qué mi sangre arde en secreto

Por ti, en el fuego que derrite más que todas las estrellas.

Tú yo lo sabemos, no solo en nuestras palabras, sino más aún

En el modo en que las decimos, en el estilo que tenemos de ahogarnos

En el silencio, tan profundamente que uno debe negarse incluso a respirar.

Tú y yo lo sabemos, porque vemos que la poesía está muerta,

La tumba flotante y la suprema sepultura cuya entrada

Es salida al olvido cristalino y totalmente intoxicado.

Todos los santos fueron pecadores, especialmente los mejores.

Uniendo las manos en absoluto autodesafío, cargamos

Los navíos desarbolados de nuestras cabezas hacia la oscura alegría.

Por el camino, esta conversación cartografiará nuestra estrategia de salida.

Cuando uno de nosotros esté volviéndose demasiado grande para que la red lo sostenga,

El otro se hará lo suficientemente delgado para nadar y escapar por los agujeros.

Es pronto para partir hacia la profunda cumbre; qué dulce

Es demorarse ahora en el triste anhelo, mirándonos

Uno al otro, y diciéndole a todas las galaxias cómo moverse.

XVI

Este universo es lo peor de lo peor de todos los mundos posibles.

Es una sombra, una tiniebla, un lugar de suspiro abandonados,

Tan horriblemente muerto, que incluso la oscuridad tiene un rostro.

Vamos a la deriva con lunas blancas abandonadas hace mucho tiempo por nadie,

Esperando a chillar dentro de pasillos excavados en el tiempo,

Donde incluso nuestras reflexiones se vuelven sensibles al miedo.

El cosmos está nervioso e hipersensible, su física

Es una patética falacia de afectos imposibles, que contradicen

A la vez todas las directrices que buscan someter a un sentido su laberinto.

No siendo más que una abrumadora presencia de lo que

Nunca está ahí, este universo es, verdaderamente, una tumba,

Un vasto cementerio de sí mismo, suspendido en ninguna parte.

No te molestes nunca en volver a preguntarte a ti mismo como terminaste

Aquí. Nunca más vuelvas a intentar robar la sombra del espectáculo por desesperación

De haber nacido. Nada le importa ni a ti ni al cosmos.

Los sacerdotes dicen que la oscuridad de la crucifixión duró tres horas.

Está en la naturaleza de los hipócritas pretender que las cosas serína mejor

De lo que son, y transformar aquello que nunca pasa en una historia.

Plántale cara. No es bueno intentar despertar de este sueño.

Todos los senderos para escapar son parte de la prisión; todos los caminos

Carecen de salida, y dan a un espejo, a la misma pesadilla.

XVII

Si el dolor de mi corazón fuese mejor, perdería la esperanza.

Como una serpiente constriñe mi corazón, alimentándose de suspiros

Que de otro modo se desperdiciarían en el aire del mundo.

Alegremente cuido esta cosa que se enrosca, parásita del más allá.

Es una entidad más real y viva que yo. Y simplemente

No cabe volver a cómo eran las cosas anteriormente.

O quizás es el corazón mismo el que es el extraño; una cosa fósil y

Helada en una ontología distante y polar, hasta que un día,

Sin descongelarse, se expande para destruir a quien lo descubra.

No descartes lo que te hace derretirte y palidecer.

Nunca presumas la muerte de lo que el deseo mismo desea.

La verdadera arqueología ilumina su propia vida como una tumba vacía.

Solo los lujuriosos consumen y destruyen lo que ellos quieren.

Los amantes se entregan a sí mismos para ser devorados por el más allá

Del ser, para ser quedamos en el holocausto total de los pronombres.

Entre sus cenizas uno siempre encuentra elementos desconocidos

Dispositivos no manipulables, preposiciones completamente nuevas.

En sus cenizas nunca se encuentra lo que tú ya conoces.

Condenados sean aquellos que no caen postrados ante esta herejía.

Que se consuman para siempre en el infierno aquel al que no mate este miedo,

Aquel que niegue nuestra conspiración, anónima, empírea e inhumana.

XVIII

La mente humana está loca, y obviamente no resulta apta para ver

Muy lejos en la vida de las cosas. Es mejor encadenar el intelecto

A temas vulgares y dejar que el resto siga libremente su curso.

En este mundo, un pensamiento era como un millón de caballitos de mar,

Que pasan sin esfuerzo a través de redes de ratios cósmicas,

Pululando en todas las dimensiones a la vez, en una visión prismática.

Ahora el hombre se ha esclavizado a sí mismo para resolverlo todo,

Sin intención de hacerlo, para dragar a ciegas

El fondo del océano, tirando luego atrás lo que encuentra.

Lo creas o no, estoy hablando con total autoridad

Acerca de ti, de todas tus perversas preocupaciones, de tus problemas,

De todo lo que tú llamas sólidos componentes de lo que llaman vida.

Porque estoy hablando de mí, del perdido, el fútil,

Él es absolutamente incapaz de prestar crédito

A todo lo bueno que tú puedes encontrar en estas palabras.

Así que ahora debe abandonaros, tanto a mí como a ti,

Debo volver a entrar en lo que nunca supe: la transparente alegría

De no haber sido nunca otra cosa que un ataque, un desmayo.

XIX

Oh, Uno, absolutamente asombrado y asombroso, que tan

Enloquecedoramente vuelves este cielo veraz en escalable montaña pétrea,

Libérame de una vez de todo aquello que no quiere escalar.

Al final del día incluso esa sabiduría que no existe sabe

Que no queda nada para nadie aquí abajo,

en un reino que no piensa más que en sí mismo.

Escalando el cielo, soy un átomo a la vez, o tal vez no.

Sobre la montaña infinita no hay espacio para el progreso,

Solo la oportunidad sin fin de perderlo al final todo — o caer.

Aun así, golpearé esta pequeña cabeza de cabra negra contra la roca; lo haré

Durante la noche, cuando el resto de la humanidad esté descansando,

Porque yo sé más, porque sé que ellos no son.

Realmente, encuentro un placer inefable e infinito en no ser

Capaz de encontrarlo. Así que, incluso si tú eres una mera maldición,

Que mayormente no eres, confío en ti más que en mí mismo.

O eso me digo, en un extraño silencio, mientras lucho por encontrar

El siguiente punto de apoyo infinitesimal, mientras mis cuatro pies partidos

No están simplemente en orden, ni para este lugar ni para donde quiero ir.

Como sabes, los alpinistas son realmente pésimos actores

De melodrama. Cualquier cosa que me recuerde a la

Montaña, un lugar empinado para escalar, es música para mis oídos.

XX

Mente que gira en espiral, náufraga sobre este mar oscuro;

Corazón dorado hundiéndose profundamente en la infinidad sin nombre,

Todo está perdido, y ahora, casi tristemente, no hay nada que temer.

Muy querida y no querida ha sido esta vida. ¿Y qué decir?

Hablar de ello me pone enfermo; sin embargo, el silencio

Sobrehumano es demasiado sublime para no hablar de él.

El universo sería insoportable si fuese real,

Si fuese algo más que la escena de un crimen,

Un lugar donde resolver el último misterio del primer nacimiento.

La imposibilidad absolutamente demencial de lograrlo, aplasta mi cráneo

En el polvo de soles y amarga mi canción con tonos negruzcos.

Pero yo sé lo que está pasando, que no soy yo el que habla.

En la oscuridad, en la nada de la luz ausente, eso

Que cedió a la tentación de existir y la llamó don,

Ha crecido en la cueva del ahora, hasta convertirse en un gran gusano devorador de estrellas.

Retorciéndose inexorablemente más allá de cualquier autolimitación,

Esta serpiente se consumirá a sí misma en una espiral sin fin

Hasta que la única cosa que quede sea lo inefable, lo puro.

En el pensamiento de la curva de tu sonrisa el flotante

Cosmos entero está siendo devorado frente a mis ojos.

En este pensamiento, estoy extremadamente feliz de estar allí.

XXI

Reclinar mi cabeza en el pecho de los santos, soltar

Tu cuerpo con el de ellos, respirar sus suspiros en el

Corazón de uno y con los propios ojos recibir sus lágrimas.

Caer en catacumbas de amigos, pudrirse dulcemente

Juntos en una masa fragante, ser decapitados

En la gentil compañía de pocos compañeros.

Inhalar el incienso de tu candente cadáver

Beber el vino caliente de nuestra sangre, encontrarse

Uno mismo sobre una última comida de carne de corazón humano.

No acabar nunca de ser consumido por el interminable

Exceso de tu propia hambre, permanecer como alguien

Borracho para siempre con el vino de lo invisible.

Vociferar como alguien poseído, deshonrar

A todos con la cegadora castidad

De nuestra propia maravillosa desnudez.

Retorcer el espacio-tiempo alrededor de este cuerpo,

Devanar tu propio cordón umbilical,

Y acelerar la contrición final.

Flotar en la nube del no conocimiento

Luchar con esta ciega nada,

Reclinar la cabeza de uno en el pecho de un santo.

XXII

Ayer ha pasado y mañana también. No queda

Tiempo para nosotros: esto es lo que sé. Es lo que veo con claridad

A la luz de la luna, poniéndose esta mañana más allá de la ventana.

Todo está allí fuera en calma, sin historia por unos pocos minutos

Carentes de testigos. Gracias a Dios, la gente no puede evitar

Dormir, ni optar por salir de su insomnio enfermizo.

Yo deseo que un sueño más grande caiga aún sobre el planeta,

Volviendo la tierra azul en una vasta tumba flotante de sueños,

Tan profundos, que el despertar induzca una permanente amnesia.

Entonces, podríamos haber terminado con toda posesión y mendicidad,

Con la idiocia rampante de quienes protestan y de policías,

Todo el mal terrorista inevitable de los creadores de dioses.

Entonces el poeta y el filósofo podrán matarse libremente uno al otro

Y una espiral de guerra final más gloriosa pasará por

Senderos de caridad violenta más allá de las esferas.

Por ahora, en algún lugar ahí fuera tú también estás durmiendo,

Haciendo caso omiso de mis tempranos pensamientos. O quizás no lo estás,

Sino que te mantienes despierto como yo, perdiendo la vida en una contemplación sin sentido.

Estés donde estés, espero que tu felicidad sea más grande

Que la mía. Al menos esto me da algo a lo que aferrarme

En la enormidad sin sentido e ilimitada del tiempo inexistente.

XXIII

Hoy estarás conmigo en el paraíso que supone no

Haber nunca sido. Hoy elevamos nuestra cruz,

Tomando el sol por tres negras horas en el réquiem de las esferas.

No preguntes qué estamos haciendo aquí. No busques más el porqué.

Cualquier iluminación que necesitemos la proporcionan las estrellas,

Que azotando y golpeando se disparan en nuestras cabezas.

Como muriendo del susto antes de asestar el golpe final,

Así morimos nosotros de alegría, saltando de horror fuera de nosotros mismos,

Antes de entrar de nuevo en el encierro absoluto.

De nosotros fluye más que sangre, sudor y lágrimas.

De nuestros tres ombligos brota un nuevo cuarto mundo

Fuera de la materia-vida-pensamiento, por encima del recuento del tiempo.

Habiendo visto la irreparable equivocación de todas las cosas;

Habiendo conocido que no hay nada que hacer para remediarla,

Comprendemos de una vez, que no hay absolutamente nada que temer.

¡Ayer, estábamos tan locos como tú; pensando

Que teníamos que pararnos! Que dicha verse retorcido alrededor

Del punto vacío, ser un gancho del que todo pende.

Hoy, estaré contigo en el paraíso que supone no

Haber nunca sido. Allí jugaremos sobre las cruces,

Como pájaros que arrancan los dulces ojos de Dios.

XXIV

Ahora que has nacido como ser humano y que sabes cómo andar,

Es hora de ver que tú eres un árbol a revés,

Y en absoluto un hombre, y que morirás sin sembrar.

Cava un agujero en la tierra entera, y hazlo enorme.

Salta como un pájaro en el aire y con nueva ligereza

Vuélvete en la cúspide de tu salto para sumergirte de cabeza.

Conduce tu cabeza hacia el centro de la tierra. Cae de cabeza

Hacia el centro de este lodazal profundo y obsceno, de este barro

Que pesa como la piedra. Asegúrate de que taponas todos los agujeros.

Asegúrate de que el lodo negro sella tus ojos y llena tu

Boca. Cae con tal pesadez que la tierra entre realmente en tus pequeñas orejas

Y las serpientes se hundan en tus fosas nasales sobrecargadas.

Cubre totalmente y endurece tu cabeza en la tierra. Pégate

A la tierra con tu pesada y dura cabeza. Deja que este enfrentamiento

Con la oscuridad total de la tierra te vuelva loco. Entierra tu cerebro.

Ahora, déjate colgar por el cuello del planeta. Deja

Que cualquiera y cualquier cosa haga lo que quiera con tu cuerpo

Suspendido, sin rechistar, hagan lo que hagan.

Observa en la absoluta ceguera cómo tu cuerpo entero crece

Más allá de este mundo. Observa cómo de tu cabello brotan raíces

Que van a todas partes y que no tienen nada que ver contigo.

XXV

Carámbanos de fuego de nuestros suspiros van derritiéndose lentamente en lágrimas —

Otro orden de llanto totalmente desconocido en este mundo,

Otro orden de mundo totalmente desconocido en nuestro llanto.

Cuevas del cosmos cristalino peregrinan ahora dentro de ellas mismas

Como niños extraviados. Todas las eventuales tragedias lloran aquí dentro

La intensa no-existencia — masacre instantánea de todos los porqués.

Las uñas que perforan mis palmas tienen más miedo que yo.

El eclipse de nuestras pupilas acelera una especie de terremoto

De las esferas. Todos los santos salen de sus tumbas y se desmayan.

Lo que nunca he sido yo, ha esperado esto todo el tiempo.

Mi felicidad de que esto esté ocurriendo por mí, no habiendo nunca

Pasado, se multiplica eterna e infinitamente.

No solo intuyo cómo es esto para ti, no solo lo veo.

El no pensarlo directamente, apunta todo en esa dirección,

Perfumando el espacio mismo con una dulzura inequívoca.

¿Habría podido ser jamás de otra manera? ¿Cómo puede

Cualquier cosa no saber cualquier cosa sobre todo aquello

Que nos está ocurriendo en un momento a ti y a mí?

Sin hundirme en el terrible pozo de la alabanza, proclamo

A todas las estrellas moribundas la absoluta y perversa ineficacia

De algo que intentase pronunciar alguna vez tu nombre.

XXVI

Resulta extraño el inquebrantable sentimiento de que estás en mi cuerpo.

Es raro que esta separación esté produciendo una unión tan dulce.

Resulta extraño que nadie me hablase nunca de esa distancia en tu piel.

Otros recorren el mundo entero, perdiendo tiempo intentando contactar,

Pretendiendo ocupar el lugar, mientras que nosotros, aturdidos por nada,

Nos ponemos en constante lucha y jugamos a ciegas.

El nudo en mi garganta, empezó a crecer cuando tocaste

Esa bella canción que ha engullido todo el hedor del hombre,

Componiendo la vida misma en un globo oscuro e interminable.

Limpia esos pies con un puro contemptus mundi, que

No tiene nada que ver en absoluto con nosotros, los inexistentes,

Que ahora jugamos en la espuma pura y en el salado navegar de la indiferencia.

Estoy deseando que llegue el día en que el mundo nos pregunte

Qué sucedió. Y me destroza desear ser

Entonces incluso más ridículamente incapaz de contestar.

El silencio que he aprendido de tus oídos es como un pequeño

Insecto que vive ahora en mi corazón, atrapado en un cosmos

Más y más supercaótico, más seguro de sí mismo a cada instante.

Hoy sucederá otra vez algo nuevo. Como si me importase.

Como si nos preocupase lo más mínimo cualquier cosa

Que sucede en este universo, en este inquisitorial vacío.

XXVII

La intolerable cacofonía del mundo ha comenzado de nuevo.

Es primavera, y ahora, como el inverno fue tan eterno,

Nadie se recuperará de esta loca música del soleado lamento.

Deja que los lamentos de los gorriones grises separen las siete

Esferas, deja que los rayos tractores de suspiros líticos atraigan a Dios a

La tierra en fugas multivolumen de una pieza para órgano telúrico.

Nada puede sobrevivir a este canto — un apocalipsis vernal

Que derrite rostros con ojo eléctrico, convirtiendo todas las mentes

En pulpa afectiva, en la total grandeza de su mirada.

No necesitas levantar demasiado tus fláccidos párpados para ver

Que el cosmos entero está totalmente loco, por no mencionar

El mundo humano, que nunca tuvo una mente que perder.

No necesitas ponerte a escuchar mucho rato para saber para siempre

Que no hay nadie ahí. La simple forma en que todo habla, lo delata todo,

Mostrando que cada entidad no es más que miedo.

No necesitas pensar mucho sobre la individuación,

Para percibir que nada nació jamás, y para captar el tiempo

De la vida como una única conspiración masiva e incognoscible.

Cómo conturba mi corazón considerar luego de dónde

Viene toda esta música, y pensar con la silenciosa luz de las estrellas

Muerta hace mucho tiempo, ¿de dónde viene este sonido terrible?

XXVIII

Un pelotón de fusilamiento de todos los místicos que hayan vivido apunta

A la cabeza de cualquiera que piense en malinterpretar

Nuestro libro, o que imagine que este texto es algo para ellos.

Mi secreto personal, mi secreto personal — ay, soy yo.

Porque toda la tristeza del mundo no es nada, nada

Comparada con el dolor que sufrirán los ingenios curiosos si se entrometen.

Tu vanidad es abominable, querido lector, ser despreciado

Incluso más que tú mismo, más que el mundo entero,

Que no entenderá jamás nada de tu amor.

Deja de imaginar mi inteligibilidad para ti, para de intentar

Salir de las tinieblas, de la vasta melodía imposible de iluminar de la noche,

Ocultando la visión del cadáver de este mundo.

Si no has experimentado nunca esta perfecta tristeza

De la que hablo, al menos eso es motivo de una pena

Menor, de una especie por la que deberías llorar.

Si no has tenido jamás noticia de esta clase de sufrimiento por el que yo

Estoy muriendo y deseas morir por todo lo demás, tapa tus oídos

Y sal de aquí corriendo, gritando de terror, tan rápido como puedas.

Cualquiera que tenga el descaro de asumir que tengo que ver algo

Con ellos, perecerá espontáneamente. El nombre de cualquiera

Que altere un solo átomo de mi suspiro será desde ahora condenado de por vida.

XXIX

Ya que dejamos de matarnos, algo más

Tenía que hacerlo por nosotros. Desde que fallé en numerar mis suspiros,

Alguien ha llegado y me llama para retomar la cuenta.

Ahora un hombre que no hemos buscado está aquí, alzándose de repente erguido

Detrás de tu esqueleto, conminándome a inclinar mi cabeza ante nadie

Así que esta espada desplegará más fácilmente el golpe final.

¡Doblad el cuello, nobles míos, mis amadas aristocracias!

Levantaos humildemente con amor, de modo que vuestros orgullosos blasones

Se posen como una bandada de aves desconcertadas en este polvo.

No te quedes ni un segundo más en esta orilla. Que no

Pase ni un suspiro más antes de que nos saludemos uno

Al otro como antes, con viejas voces que se alzan de nuevos cuerpos.

No te cuides de mí. No es que busque más vida,

Sino solo que, dentro de tres días, escape alguno o no,

Ninguno de nosotros será él mismo ni cualquier otro.

Llega el tiempo en que devolveré todo el oro a los ladrones,

A los corazones prometeicos que robaron el tesoro real,

Exhalando este espíritu con un susurro desde la prisión de mis suspiros.

Ya que dejamos de matarnos ayer, ahora, hoy,

Lo estamos haciendo. No es alegría, pero no puedo concebir a nadie

Más elevado que este estar embarazado con la muerte del nacimiento.

XXX

Una santa no debe morir sin primero silenciarlo todo

Dentro de sí misma. Sin que ningún sol poniente encuentre jamás su reflexión

En sus heladas lágrimas. Sus ojos lavan el espacio y el tiempo.